Gambia ¨Tradición Mandinga¨

Escrito por markarroy 21-10-2014 en Foto documental Gambia. Comentarios (0)

Gambia, país inundado de color, repleto de vida, de júbilo y costumbres.
Los gambianos, por lo general son gente amable y respetuosa.
La sonrisa  dibuja en cada instante unos rostros  ataviados con los rasgos del conformismo y sometimiento.


Interior de la embarcación que se utiliza para el transporte de gente y todo tipo de enseres. Este ferry conecta las partes de Gambia divididas por el rio que recibe el mismo nombre del país donde confluye.  No existe horario para la travesía. Sólo cuando el barco sobrepasa el aforo de manera peligrosa suelta amarras para adentrarse en la desembocadura hacia el atlántico, y arribar al margen de Barra, su puerto de destino. El transporte de todo tipo de mercancías como ganado es descomunal al tratarse del único medio para alcanzar las dos orillas, el absoluto caos está servido.  El chantaje, la pillería y el soborno son básicos si se desea ocupar los pocos mugrientos asientos del que dispone la embarcación. En un país donde en algunos sectores de la sociedad se vive de manera asfixiantemente activa, la gente como comerciantes no se pueden permitir retrasos hasta la siguiente  salida, que no se sabe cuándo tendrá lugar, por lo que  subir primero al buque es una necesidad primordial.  La tensión en las inmediaciones de las taquillas es muy sofocante, donde hacerse con un hueco para adquirir el billete puede ser muy violento.  El río Gambia es uno de los mayores ríos de África, discurriendo durante 1.130 kilómetros desde la planicie Futa Yallon al norte de Guinea hasta desembocar en la ciudad de Banjul en el océano Atlántico. Su capacidad de caudal hace que poco más de la mitad de su curso sea navegable.  Desde Futa Yallon, el río Gambia fluye hacia el noroeste introduciéndose en la provincia senegalesa de Tambacounda, donde baña el Parque Nacional Niokolo-Koba; más tarde, se le unen los afluentes Nieri Ko y Koulountou, para luego entrar en el territorio de Gambia.  A partir de este punto, el río fluye en dirección oeste, en un recorrido plagado de meandros, alcanzando en su desembocadura una anchura de diez kilómetros.  Cerca de la desembocadura se encuentra la Isla James, usada como puerto de salida del comercio de esclavos, y desde donde permaneció recluido el mítico Kunta Kinte, que actualmente está declarada por  Unesco como Patrimonio de la Humanidad.  El trayecto desde la capital de Gambia Banjul hasta Barra es de aproximadamente  cinco kilómetros, los cuales el tiempo que invierte en la travesía es de cuarentaicinco minutos.

 

 Primera hora de la mañana en  Wassu, poblado mandinga en el centro de Gambia. Todos los miembros de esta comunidad cumplen con  el trabajo  encomendado. El anciano prepara el camino limpiando los rastrojos. Este es el  acceso a la plaza donde se realizaran los festejos.

 

La historia de los esclavos africanos cobra un protagonismo

superior en la figura de  Kunta Kinte, un musulmán de la 

etnia mandinga cuya vida pone de manifiesto el sufrimiento 

de un pueblo donde los derechos humanos eran abolidos.

Fue  capturado por los  europeos mientras trabajaba en una 

aldea en Gambia. Su arresto en la isla de Georgetown, reducto 

de concentración para esclavos. Como otros de su misma etnia 

pasaron las pruebas de fuerzas y capacitación para un duro 

viaje a través del Atlántico hacia América. 

Ese comercio de explotación de esclavos permitió que del 

siglo XV al XIX  los colonialistas como los portugueses, ingleses 

y franceses obtuvieran   una mano de obra muy barata. 

El pueblo mandinga sufrió los desmanes de aquel tiempo, pero 

se repuso, supo manifestar y reivindicar sus derechos, aun 

sacrificando su vida.  Ahora, en la actualidad gozan de la 

libertad, aunque no política. La tribu mandinga conserva sus 

tradiciones desde lo más profundo de  su religión y cultura. 

Muy poco ha cambiado desde su arraigo  en las tierras de 

Gambia. Los mandinga sobreviven  con los recursos de su país. 

La pesca, ganadería y agricultura son vitales, aunque la 

inversión en superación personal dista mucho de los principios 

que en su momento demandaron. 

La etnia mandinga, al igual que los Fulas o Wölof se mantienen  día a día sin mayores pretensiones, forma parte de una cultura ancestral, y una política pobre de valores, que alimenta si cabe aun más un progreso limitado y exiguo. 

Elaboración del mijo para la posterior utilización en la gastronomía local.

En la página siguiente: Un pescador transporta las capturas para posteriormente venderlas o cambiarlas por otros productos en el pueblo. Además, es el responsable del transporte de encargos realizados por los vecinos a otros pueblos. La capacidad de transporte de la bicicleta sólo permite una cantidad limitada de peticiones por persona. 

 

Los gambianos de la comarca, sobre todo, peregrinan a este lugar sagrado y depositan piedras desprendidas de las columnas en la cúpula, con la intención de proveerse de suerte.

Sobre estas líneas una representación de lo que pudo ser la construcción de esta ciudad, además del uso que le daban sus pobladores.  En Ker Jargo el ambiente es austero, la calma al igual que el equilibrio perdura en cada piedra, en cada columna, eternizando un paraje único en pleno África occidental.

 

Por la inmediaciones del poblado, el escogido deambula con un pequeño séquito de colaboradores que sujetarán las ramas de un árbol a su cuerpo. 

Los preparativos para el ritual están listos. Los pobladores se congregan en una de las tantas plazas que forman el pueblo. En esta ocasión el acto será frente a la casa del mandinga más anciano, o el que tiene el rango mayor en la ancestral metrópoli.   Como un homenaje a su figura, el ¨Imán¨ es testigo en primera línea de las danzas del hombre árbol.  

Las tradiciones africanas tan relacionadas con el chamanismo, es la piedra angular en toda celebración o festejo. En torno a ella  se librarán bailes  frenéticos acompañado de timbales y silbatos con ritmos monótonos y de frecuencia aleatoria. 

Cuatro miembros de la comunidad mandinga, por hábito, son los que todos los años practican  esta antigua interpretación en el festival por el final del ramadán. 

La oscuridad absoluta se ve interrumpida por la luz de una hoguera improvisada de hojarasca, consumiéndose rápidamente. 

Las bendiciones encomendadas el fuego de todos los elementos que intervienen pasan por la destreza y aprendida organización de los miembros del cuarteto. 

El hombre árbol brinca con movimientos poco ortodoxos, la intención es despojar a los malos  espíritus de fuerza para inocular el mal a los moradores del poblado y alrededores.  Acompañado de dos palos, el chamán los  golpea con temperamento enfrentándose a los espectadores con un brío perseverante y cimbreantes. Poco a poco las mujeres, después de dedicarle una ofrenda transformada en ¨dalasis¨ avivarán el baile con movimientos aun más enloquecidos. 

Las danzas durarán tanto como pueda aguantar 

el chamán, llegando incluso a vomitar por el esfuerzo empleado en el cometido.

Todos y cada uno de los integrantes de la comunidad participan en el acontecimiento relacionado directamente con el ¨Kankurang¨.  

Una vez más la tradición mandinga acude a sus costumbres como una plegaría religiosa cualquiera, reivindican el poder que le otorga los dioses convertidos en fuego, silbidos y tambores. 

Este ritual se desarrolla cuando concluye el ramadán, como colofón a un festival ofrendado a Mahoma. Exclusivamente, la tribu mandinga será fiel ferviente a un rito musulmán. 

En Wassu, centro de Gambia, se entremezclan las tres principales tribus en una armoniosa convivencia. Los mandingas, estos, más numerosos, no quitan protagonismo a los Fulas y Wölof. 

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Tanji, el mercado flotante

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El gran mercado de Tanji reúne 
a gran  parte de los  Gambianos 
de  la  zona.  Mercaderes  junto 
a  vecinos  locales  negocian  las 
partidas  de  pescado  que  lenta-
mente los pescadores van aproxi-
mando a la playa. 
La misma arena hace de lonja,
además de vestíbulo para ganado
y rapaces que limpian las cabezas,
vísceras y demás restos que van 
quedando despues del despiece.
La gente se agolpa frente a las
carretillas de transporte, los
desechos y mugrientos dalasis  de
cinco, que son los más usados van
de mano en mano hasta com-
pletar el importe acordado.
La actividad es muy intensa y 
frenética, no hay descanso hasta
la liquidación total de la jornada.
Parece que nada se desperdicia,
pero al concluir la estampida hu-
mana la basura se apropia del
espacio.
La humedad y el calor transforma
la brisa marina en un hedor insoportable.

Fundaciones diversas tratan de fomentar una actividad clave en Gambia para ser competitiva en calidad

El  proceso de ahumado del pescado para su conservación es básico. Este procedimiento permite a la población obtener reservas en épocas donde la productividad de la pesca queda mermada. Es el caso de la sequia que se sucede de forma periódica, como consecuencia de ello los flujos de capturas varían en función a la climatología.    

La fundación Philippe Cousteau, y la Asociación Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), llevó a cabo un proyecto de renovación y construcción de las "Smokes Houses"  en Tanji entre otras regiones. 

La instrucción dirigida a las mujeres en base a la dirección,  la manipulación y la higiene en la producción del pescado, con el objetivo de conseguir más calidad en el producto final está en entredicho.  

Por un lado se consigue integrar a la mujer para promover la igualdad  en el apartado laboral. En el otro sentido se continúa procesando y manipulando el pescado en condiciones pésimas. Las ¨Smokes Houses¨ son verdaderos nidos para deshechos orgánicos, la mayoría de ellas carecen de control sanitario.  Aun habiendo gozado de ayudas por parte de otros gobiernos, los ciudadanos dedicados a estas labores no se conciencian de la importancia que conlleva establecer un renovador 

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Tradiciones africanas

Chasquidos metálicos provocados por los machetes, maraña de niños correteando al tiempo que vocean turbulentamente, provocando al incansable enmascarado convertido en chamán.
El Kankurang, ceremonia  mandinga de iniciación considerada por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
Ritual expandido por el sur de Senegal, Gambia y Guinea Bissau. Los Mandingas, Fulas, Wöllof y Jolas en la zona de Cassamance practican esta tradición ancestral.
Los niños de entre cuatro y siete años son los protagonistas, aunque todo gira en torno a un personaje con un disfrazas de cortezas y fibras de árbol llamado ¨faara¨.
El ahuyentador de malos espíritus se enfrenta a los escurridizos niños que van a ser circuncidados. Su séquito lo componen adolescentes ya iniciados agitando dos machetes y emitiendo estridentes gritos. Las danzas discontinuas y aceleradas aderezan la ceremonia imprimiendo pánico y expectación.
Todo ello forma parte de una enseñanza, de una cultura en la cual la ley y la justicia será la base y garantía de la identidad Mandinga para la próxima generación.

La transición de niño a adolescente está relacionada con la circuncisión y por consiguiente al Kankurang. La secuela no dejará huella ni afectará al mecanismo sexual natural del varón. Por el contrario las niñas sufrirán una transformación irreversible en sus vidas al amputarle el clítoris o practicarle la ablación.
La instrucción sobre los valores y las reglas de conducta, la ley y la justicia o igualdad transferida con el ejercicio  del Kankurang pierde efecto al decapitar parte de la naturaleza humana así como socavamiento de los derechos e integridad femenina.

El ritual se suele realizar en el bosque, allí los ancianos trasmitirán todo lo necesario para la supervivencia física y psicológica. Durante semanas esta será su escuela. Los niños aprenderán todo lo relacionado con las costumbres Mandingas.

Al concluir el aprendizaje regresarán a la aldea donde les espera un festival, ellos serán los protagonistas encargado de afianzar por una generación más un sistema social único en esta franja de África. 

En este espacio de tiempo, donde el miedo y las ganas por convertirse en adulto avivan los instintos de unos niños agitados.
El enmascarado seleccionará los participantes del próximo Kankurang ese mismo día. El misticismo se hace dueño de la liturgia, las danzas tribales al son de timbales no cesan ni un instante.

La historia del Kankurang divaga entre dos teorías. Mientras unos defienden el origen en una sociedad análoga a lo que hoy conocemos como Masonería que contribuyó al surgimiento de la tribu Mandinga. Otros atribuyen la gestación de esta ceremonia  a la originalidad de Kankurang Kaabu mandinga del antiguo reino de África occidental entorno al siglo XII.

 

En Kafountine, en el  margen de la playa, se desarrollará el acto protocolar a la circuncisión.
Las fotografías, de manera explícita revelan el acontecimiento y su significado.

En esta ocasión intervienen dos tipos de Kankurang, uno de ellos vestido con cortezas de árbol y otro adornado con fibras de lana y algodón.

Los cuchillos empleados siempre deteriorados y oxidados, los cuales golpean violentamente repelen los ataques de los malos espíritus a los niños.

Los niños seleccionados están consténtemente custodiados por los adultos.  Obligados a ocultarse ante la mirada de las personas que no forman parte de su religión o congregación. 

En la actualidad, la circuncisión se realizará en clínicas, siempre y cuando las comunidades estén próximas a ellas. De no ser así, el bisturí será remplazado por una cuchilla y su  fórmula tradicional causando con facilidad infecciones así como complicaciones físicas.
Esta versión del Kangurang en el enclave costero es poco habital. 

 

Tabaski

Celebración del sacrificio de una vaca (Tabaski) en el día del Koriteh (Ramadan Feast Festival). Durante el alba proceden al ritual. Unos cuantos golpes certeros en la cabeza será suficiente para matar al animal. 
Tabaski, fiesta característica realizada por los musulmanes, su rasgo  es ofrendar a Dios con el sacrificio de un animal (comúnmente una vaca o un cordero).

 El día del Tabaski o Eid Al Adha es  tradicionalmente festivo en el calendario musulmán.  En este pueblo mandinga, y después de la llamada a la oración por parte del imán sobre las cuatro de la mañana se sacrificará a una vaca.  Las familias se reparten en partes iguales las piezas del animal.  EL ritual del Tabaski se basa en la conmemoración de la voluntad de Abraham de sacrificar a su propio hijo Ismael en el nombre de Allah.  Abraham estaba profundamente afectado por la petición de Allah, cuando se dispuso a proceder al sacrificio, Dios le permitió que ofreciera un cordero en su lugar. Coincide con el final de la reunión anual Hajj (peregrinación) a La Meca.

En torno a la comida, el Imán y las autoridades del poblado en un recinto contiguo a los demás miembros del poblado. En este momento se despacharán temas relacionados con el poblado. Los hombres de más rango debatirán en presencia del jefe del pueblo todos los asuntos referentes a la comunidad. Al otro lado de la aldea las mujeres compartirán la comida preparada con la vaca sacrificada. En estos actos de celebración, al igual que la mayoría lo realizan totalmente separados hombres de mujeres, estando estrictamente prohibido que una mujer u hombre comparta el momento de la comida. Sólo los niños pequeños varones podrán permanecer con sus madres.  Página 64. Los niños emplazan a la oración con sonidos de percusión. Este timbal será suficiente para advertir de los acontecimientos que se van a suceder, según el programa de festejos. El sonido se puede escuchar a lo largo y ancho del perímetro exterior de la aldea.